Gestionamiento de residuos en la ciudad
Voluntarios en acciones sostenibles, una realidad inherente al colectivo.
Desde algunas instituciones educativas se prende el foco para desarrollar actividades sostenibles para el cuidado del ambiente. Las comunidades son sensibles a este tipo de actividades y los voluntarios participantes se van ganando a pulso. Sin embargo requiere cambiar el chip habitual para lograr cambios duraderos. Victor Allievi
Presentación de la actividad ambiental
Como ocurre cada sábado de todos los meses del año, los voluntarios del grupo “transición Mérida” se reúnen en la cancha ubicada en la cercanías del de la unidad educativa Fermín Ruiz Valero en la avenida Las Américas de la ciudad de Mérida, para procesar los residuos orgánicos que dejan los vecinos que acuden al llamado del grupo, provenientes de diferentes comunidades y locaciones
El nacimiento de una idea y sus participantes.
María Roa, una de las integrantes y voluntarias del grupo de transición Mérida recuerda el día en que se integró a formar parte de este grupo desde la representación de la escuela de filosofía “Nueva Acrópolis Mérida”. Comenta con entusiasmo “Estuve encargada de los servicios sociales que debían cumplir los integrantes de la escuela de filosofía”. Luego recalca “este proyecto nos llamó mucho la atención e inmediatamente quisimos participar” refiriéndose a ella y su esposo.
“La persona que dirige la escuela de filosofía, tenía participación y derecho de uso en un terreno que estaba ubicado en el sector Santa Bárbara, donde varios integrantes de la escuela acudimos y realizamos actividades de cuidado ambiental, aunque no se logró sostener en el tiempo” recuerda María con una sonrisa en el rostro. La escuela Nueva Acrópolis, es una institución dedicada a los estudios de filosofía a nivel internacional, de la cual existen dos sucursales en Mérida. Como parte de sus actividades esenciales, está la de realizar actividades de servicio social de manera voluntaria, enfatizando que estás actividades de servicio altruista, sirven de alimento a uno de los tres pilares fundamentales de los seres humanos, el espiritual. María, quien ahora es profesora y guía en estudios de filosofía, explica que “los otros son los pilares físico y mental, alimentados por otras actividades respectivamente”. Destaca la importancia de realizar actividades de servicio para sentirse alimentado espiritualmente y menciona que estas actividades ambientales, de cuidado y con énfasis sostenible tienen esa particular característica.
Por otro lado, Yanuaria Olteanu también es voluntaria del grupo transición Mérida y se reúne cada sábado para procesar los recibos y convertirlos en abono orgánico y menciona que fue representante del preescolar que está ubicado en el parque ciudad de los niños. Entre las actividades que se planificaron en ese preescolar para el año 2019, estuvieron aquellas que pudiesen involucrar a toda la comunidad del preescolar en actividades ambientales, como el desarrollo de huertos, semilleros, lombrices para generar humus y procesamiento de abono. Yanuaria recuerda “Resultó útil contar con los residuos orgánicos de las casas de las familias de los niños, del personal docente y posteriormente de la población general, comprendida mayormente por los visitantes del parque”.
También comenta que “esa actividad contó con el apoyo de los representantes del preescolar, entre los que se encontraban una pareja que venían desarrollando proyectos en el ámbito del cuidado ambiental. Sus nombres son Carine y Maxine, ella venezolana y el francés, quiénes lograron presentar el proyecto a una organización europea sin fines de lucro llamada comisión internacional para el desarrollo de los pueblos (CISP), con sede en Roma, Italia”. Por medio de ese contacto se logró financiar una parte de las herramientas y equipos necesarios, para que ciertos voluntarios comprendidos por el personal docente, representantes y población en general, pudieran realizar la actividad de transformación de residuos en abono orgánico cada sábado, con el llamado que se le hacía tanto a los representantes del preescolar como a la población común de llevar los residuos orgánicos de sus hogares cada sábado en la mañana, que eran recibidos por el vigilante del parque.
El concepto fundamental del “Movimiento Transición" es el de lograr establecer actividades de economía circular, entre las que se encuentra el aprovechamiento de los residuos orgánicos que producen los hogares para la producción de abono orgánico. También incluye actividades como la de huerto, semilleros y también la cría de lombrices para el aprovechamiento del humus como fertilizante.
Algunos miembros de las comunidades de la población común, se fueron integrando igualmente al grupo y cada sábado desarrollaban las actividades con entusiasmo y alegría, de forma voluntaria y sin fines de lucro. Incluso durante la pandemia esta actividad resultó muy provechosa, porque con la suspensión de la recogida de los desechos sólidos por parte de las instituciones públicas, sirvió como opción para mitigar la situación, adquiriendo prestigio y apoyo considerable entre quienes participaban.
Anubis Zambrano es ingeniero químico y desarrolló parte de su actividad profesional en una empresa dedicada al reciclaje de plásticos en la ciudad de Mérida. Por ser vecina del parque ciudad de los niños, la sensibilidad ambiental la impulsó e involucró inmediatamente. Sus aportes han sido muy importantes desde el ámbito de la ingeniería química, ya que domina conceptos de procesamiento y degradación de los residuos y luego de estos 7 años de actividad aún sigue activa como voluntaria. Menciona que “es importante las tres “R” de la ecología. Desde cada trinchera brindar un aporte, así sea mínimo, porque cada aporte suma”.
Junto a ella el señor Alberto Hernández, también vecino del parque, se enteró del movimiento y se unió voluntariamente. Actualmente sigue siendo voluntario activo y pieza fundamental, ya que es uno de los integrantes voluntarios más consecuentes. Fue a mediados del año 2021 en el día mundial del ambiente que también yo inicié labores formalmente en el movimiento, acudiendo voluntariamente a las actividades de transformación de la materia orgánica, manteniéndose activo hasta la actualidad. Pertenecer a un grupo ambiental es una actividad de gran satisfacción personal.
Algunos retos y obstáculos superados.
Después del cambio de gobierno municipal, la gerencia del “Parque Ciudad de los niños” cambió de perspectiva y visión. En ese periodo se hizo la renovación y remodelación total del parque, gerenciado por la primera dama municipal. El grupo transición fue desalojado de los espacios del preescolar, en principio temporalmente mientras se llevaban a cabo los trabajos de renovación del parque y desalojo terminó siendo permanente. En ese interín, los integrantes del grupo Transición, buscamos opciones cercanas para poder seguir llevando a cabo la actividad, lo cual representó dejar abandonados varios cultivos de árboles frutales y huertos así como gestionar la mudanza de las lombrices y desmontar los semilleros. La opción más viable para el momento fue trasladarse a la unidad educativa Fermín Ruiz Valero, por su cercanía y en la cual la directora que gerenciaba las actividades de la unidad educativa los fines de semana, estuvo a total disposición cuando se le presentó el proyecto ambiental. Así se logró mantener los días sábados como día fijo para realizar la actividad, con la colaboración del vigilante de turno.
Al llegar a los espacios de huerto de la unidad educativa, estos espacios asemejaban la selva, ya que aún se vivía el periodo de pandemia y la falta de presencialidad y ausencia era evidente: Maleza, desorden y abandono. Al grupo transición se les encomendó restaurar esos espacios y darle vida nuevamente, lo cual fue posible con los voluntarios. Retomar la actividad fue posible, gracias a la participación y comunicación con las personas que apoyaban al grupo y que aportaban sus residuos orgánicos semanalmente. Aunque fue un periodo en el que los aportes de residuos orgánicos disminuyeron significativamente, con el tiempo volvió a retomar fuerzas y las zonas de huerto de la unidad educativa fueron renovadas.
Tras casi un año de actividad en la unidad educativa Fermín Ruiz Valero, la dirección de los fines de semana a cargo la profesora Ana Yelena, estaba próxima a cambiar de gerencia. La inestabilidad presente fue informada por la misma profesora, lo que impulsó al grupo a realizar las actividades alternadamente entre la zona de huerto de la institución y la cancha de la comunidad que está ubicada a un lado de la unidad educativa. Contar con varios planes “por si acaso”: es común en Venezuela, mejor contar con los planes A, B, C y hasta Z.
Cómo dicen popularmente, si el río suena es porque piedras trae y las actividades en los espacios de huerto no pudieron continuar ese lugar. Haber alternado actividades en la cancha de la comunidad, permitió esta vez seguir realizando las actividades continuamente y sin interrupciones ni tras tiempos como anteriormente había sucedido con el Parque Ciudad de los Niños.
Persistencia y perseverancia con grandes satisfacciones.
De esta manera el grupo transición Mérida se ha mantenido en el tiempo desde su fundación en el año 2019, después de varios procesos como la pandemia, el desalojo y el retiro de algunos de sus voluntarios, “llamados de atención sin fundamento por parte de algunas personas de las comunidades aledañas que prefieren ver zamuros y roedores en las inmediaciones de los pipotes de basura a contar con un espacio verde planificado con actividades sostenibles para convertir desechos en residuos para su transformación en abono orgánico” comenta Yanuaria. El grupo aún mantiene sus fuerzas y sobre todo la continuidad y perseverancia.
Es de esta manera que el grupo ha tenido reconocimiento por parte del ministerio de ecosocialismo, así como de otras organizaciones no gubernamentales que también laboran en el ámbito del aprovechamiento de los “desechos sólidos” para transformarlos en “residuos sólidos”, un cambio de paradigma y concepción según el cual, lo que ciertas personas desechan puede servir de recurso para nuevos procesos, evitando así convertir en basura tantos recursos aprovechables.
Otras organizaciones dedicadas al aprovechamiento de residuos como el CIULAMIDE, corredor de Belén, tapas por la vida, MINEC, CORPOANDES y otras, reconocen al “grupo transición” como importante grupo en la región dedicado al aprovechamiento de residuos exclusivamente orgánicos. En el ministerio de ecosocialismo este grupo cuenta con un registro en las mesas técnicas de reciclaje y aseo (METRAS), que lleva registro de cantidades anuales procesadas.
El manejo de los desechos sólidos y de los residuos orgánicos en la ciudad de Mérida, se hace por medio de un sistema muy inadecuado para su aprovechamiento. Según estudios realizados por el grupo de investigadores del CIDIAT, el 70% del material sólido que llega al vertedero lo conforma material orgánico, el cual al mezclarse con los materiales reciclables como el vidrio, metales, plástico, entre otros, los contaminan y resulta inconveniente su recuperación. También recalca que del 100% del peso de los residuos orgánicos, un 80% es humedad, con lo cual se puede considerar que lo que mayormente se transporta al vertedero es líquido y que al llegar al vertedero se filtra y contamina fuentes hídricas de la zona.
El grupo Transición Mérida, sigue acudiendo cada semana a su sesión sabatina. Los días viernes en la tarde hacen el llamado por su grupo de whatsapp a quienes se han integrado, para informar de la consecución de la actividad y dando instrucciones al respecto, como dejar los residuos orgánicos de origen vegetal y no animal, crudos y no cocidos, sin bolsas plásticas, en los sacos que son colocados a primera hora de cada día de jornada, en la entrada de las canchas donde se hace la actividad en las áreas verdes aledañas.
Dudas e informaciones al +58 4120432091
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